La ciudad del Certamen Tárrega: playas, cultura, festivales y gastronomía mediterránea
Benicàssim es una localidad costera de la provincia de Castellón, en la Comunitat Valenciana, que ha sabido forjarse una identidad propia como destino donde la cultura y el ocio se entrelazan con naturalidad. Situada en la Costa del Azahar, entre el mar Mediterráneo y el parque natural del Desert de les Palmes, esta ciudad de poco más de 18.000 habitantes se transforma cada verano en un hervidero de actividad cultural que atrae a visitantes de toda Europa.
La vocación cultural de Benicàssim se manifiesta de muchas maneras, pero quizá ninguna tan emblemática como el Certamen Internacional de Guitarra Francisco Tárrega, que desde 1967 sitúa a esta localidad en el mapa mundial de la música clásica. Y no es el único festival de renombre: Benicàssim acoge también el FIB (Festival Internacional de Benicàssim), uno de los festivales de música indie y pop más importantes de Europa, y el Rototom Sunsplash, el mayor festival de reggae del continente.
Uno de los tesoros arquitectónicos más singulares de Benicàssim es el conjunto de villas modernistas y eclécticas conocido como las Villas del Voramar, o Villas de Benicàssim. Construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX por familias acomodadas de Castellón y Valencia que elegían esta costa para veranear, estas mansiones representan un patrimonio arquitectónico de extraordinario valor.
Repartidas principalmente a lo largo del paseo marítimo y las calles cercanas a la playa de Voramar, estas villas exhiben estilos que van del modernismo al neoárabe, pasando por el eclecticismo y el historicismo. Villa Elisa, Villa Ana y Villa Victoria son algunas de las más conocidas. Pasear entre ellas es viajar en el tiempo a una época de elegancia y refinamiento costero. El mismo Francisco Tárrega conoció este paisaje de villas y jardines junto al mar, un entorno que sin duda inspiró su sensibilidad artística.
A espaldas de Benicàssim se extiende el parque natural del Desert de les Palmes, un espacio protegido de más de 3.000 hectáreas que ofrece un contraste espectacular con el litoral. El nombre "desert" no alude a un paisaje árido, sino a la tradición eremítica de los monjes carmelitas que se retiraron a estas montañas en el siglo XVII en busca de soledad y recogimiento.
El parque alberga una rica vegetación mediterránea, ruinas de conventos carmelitas, el castillo de Montornés y unas vistas panorámicas impresionantes tanto del litoral como del interior de Castellón. Sus rutas de senderismo son accesibles para diferentes niveles y constituyen una actividad perfecta para los visitantes que deseen combinar la asistencia al certamen con la exploración del entorno natural.
Benicàssim cuenta con más de seis kilómetros de costa repartidos en cinco playas principales, todas ellas de arena fina y aguas transparentes. Las playas de Benicàssim han sido reconocidas repetidamente con Banderas Azules por la calidad de sus aguas, sus servicios y su accesibilidad.
La playa más céntrica y emblemática de Benicàssim, flanqueada por las villas modernistas que le dan nombre. De ambiente tranquilo y familiar, Voramar es el lugar perfecto para un baño después de asistir a las sesiones del certamen. Su paseo marítimo, con terrazas y restaurantes, invita a disfrutar del atardecer mediterráneo.
Situada al norte del casco urbano, la Almadrava es una playa amplia y bien equipada, popular entre familias por sus aguas poco profundas y sus completas instalaciones deportivas. Su nombre evoca la antigua técnica de pesca del atún que se practicaba en estas costas.
Esta playa toma su nombre de una torre vigía del siglo XVI que se alza junto a la orilla, testigo de siglos de historia costera. Es una de las playas más amplias de Benicàssim y cuenta con excelentes servicios, incluyendo zonas deportivas, pasarelas accesibles y chiringuitos.
Heliòpolis debe su nombre a la "ciudad del sol", y hace honor a él con su amplia extensión de arena dorada orientada al este. Es una playa muy apreciada por los bañistas que buscan espacio y tranquilidad, y conecta directamente con la zona residencial de Heliópolis.
La playa más meridional de Benicàssim, Els Terrers marca la transición hacia el término municipal de Castellón. De carácter más tranquilo y menos masificada que las playas centrales, es la preferida de quienes buscan una jornada de playa más sosegada, rodeados de un paisaje donde la montaña del Desert de les Palmes casi toca el mar.
La gastronomía de Benicàssim refleja la riqueza culinaria del Mediterráneo castellonense. Los arroces ocupan un lugar protagonista en la mesa local: el arroz a banda, el arroz negro con sepia y el arroz al horno son preparaciones tradicionales que se pueden degustar en los numerosos restaurantes del paseo marítimo y del casco urbano.
El pescado y el marisco frescos del Mediterráneo son otra seña de identidad gastronómica. Las galeras, los langostinos de Vinaròs, el pulpo y las diversas variedades de pescado de roca se preparan a la plancha, en suquet o en caldero. La huerta castellonense aporta productos de excepcional calidad como la alcachofa, las naranjas y las clementinas. Y para acompañar, los vinos con indicación geográfica de la cercana Sierra de Espadán y los licores tradicionales como el licor de naranja completan una oferta gastronómica que hace las delicias de los visitantes.
Benicàssim ofrece una amplia variedad de opciones de alojamiento que van desde hoteles junto a la playa hasta apartamentos turísticos y campings. Durante las fechas del Certamen Tárrega, conviene reservar con antelación dada la afluencia de participantes, acompañantes y público.
Además de Marina d'Or, Benicàssim cuenta con hoteles de diferentes categorías en primera línea de playa, hostales y pensiones en el casco urbano, y apartamentos turísticos repartidos por toda la localidad. Los campings de Benicàssim son también una opción muy popular, especialmente durante el verano, y varios de ellos están situados junto al mar. Sea cual sea tu presupuesto y tus preferencias, encontrarás una opción de alojamiento adecuada para disfrutar del certamen y de todo lo que ofrece esta localidad mediterránea.
Benicàssim está bien comunicada por carretera y ferrocarril. Se encuentra junto a la autopista AP-7 y la carretera nacional N-340, a unos 85 kilómetros al norte de Valencia y a 13 kilómetros de Castellón de la Plana. La estación de tren de Benicàssim, en la línea de cercanías Valencia-Castellón-Vinaròs, ofrece conexiones frecuentes. Los aeropuertos más cercanos son el de Castellón (30 km) y el de Valencia (100 km), ambos con conexiones nacionales e internacionales.